Celos entre hermanos

Los celos (especialmente los celos entre hermanos) vienen a ser una respuesta emocional ante una supuesta pérdida de afecto, y que tiende a darse en algunas ocasiones a lo largo de la vida de una persona.

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Cuando estos celos se dan entre hermanos, y tal y como defienden muchos especialistas, puede continuar a lo largo de los años. Por este motivo, los padres deben tener claro que esta pérdida hace especialmente referencia al amor incondicional que, anteriormente a la llegada del nuevo hermano, tenían con la madre.

Los celos entre hermanos pueden manifestarse de muy diversas formas, aunque las más frecuentes tienden a ser los toques de atención ciertamente exageradas, las desproporcionadas –y excesivas- muestras de cariño hacia el hermano, y las regresiones (por ejemplo, comenzar de nuevo a mojar la cama, o comportarse como cuando eran bebés).

Eso sí, es preciso tener en cuenta que también otros niños/as modifican su conducta, volviéndose rebeldes, desordenados y maleducados, y en algunos casos comienzan a rechazarlo todo, siendo todo ello tremendamente negativo para la autoestima en los niños, y en definitiva para la propia autoestima infantil.

Celos entre hermanos: cómo actuar ante ellos

Como exponíamos en las líneas anteriores, los celos entre hermanos suelen comenzar a producirse cuando el hermano mayor empieza a “ver” que no se le presta la atención y el cariño que antes de la llegada del nuevo pequeño sí tenía.

Es preciso reseñar que todas son reacciones normales fruto de la crisis que el pequeño está atravesando, por lo que, lo más importante, es que los padres no se alarmen y traten de comprenderlo, y en especial no reprenderlo, un error que tienden a cometer muchos creyendo que el hijo se está comportando mal sin un motivo aparente.

En muchas ocasiones, sin darse cuenta, los padres fomentan los celos entre los hermanos, que si no se trata de evitar, pueden terminar provocando que el niño tenga una baja autoestima, sean retraídos, egoístas y agresivos. Por ello, no hay que olvidar una cosa sumamente importante: el primer error es tener un hijo preferido y demostrarlo.

Otro error es permitir que dos hermanos peleen por la posesión de un juguete, y no enseñarles a compartir y, sobretodo, a ser generosos. A la par que debe tenerse en cuenta el no darle siempre la razón a un mismo hijo, ya que cuando un niño se da cuenta de que poniéndose en el papel de víctima sale muchísimo más favorecido que el otro, es probable que tienda a repetirlo con una mayor asiduidad.

Más información | La llegada de un hermano: como afrontarlo / ¿Cómo afrontar los celos por la llegada de un hermanito? / La llegada de un hermanito: nuevos temores

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