A pesar de que la muerte sea un hecho inevitable, nunca se está lo suficientemente preparado como para afrontar la muerte de un ser querido, sobretodo cuando se pasa por el duelo, por el proceso del duelo y sus fases y etapas.

vela

Y es que no sólo se pierde a esa persona, sino también el papel que ocupábamos en su vida.

Lamentablemente estamos obligados a separarnos, dentro de nuestro propio interior, del ser querido que ya hemos perdido fuera de nosotros, en el exterior.

No se trata de olvidar, ni mucho menos, pero sí de atravesar el duelo lo mejor posible; esto es, ese proceso psicológico por el que una persona asume y trata de superar la muerte de un ser querido.

Pero para poder ser capaces de superar ese duro momento, antes la persona pasa por una serie de etapas o momentos dentro del mismo proceso, los cuales requieren tiempo y, sobretodo, paciencia y mucha fuerza.

Y se pueden dar también algunas reacciones distintas dependiendo de la forma como la persona se toma la muerte de ese ser querido:

  • Culpabilidad.
    Existen casos en los que la persona siente amor, pero también siente odio por la persona fallecida, especialmente porque se ha ido y nos ha dejado solos. Este odio inconsciente provoca también sentimientos de culpabilidad, porque a fin de cuentas amamos y queremos a ese ser querido que ya no está entre nosotros.
    Estos sentimientos hacen que, además, el proceso sea aún más difícil, llegando a surgir reproches hacia ese ser querido, e incluso a la vez dudas sobre si nosotros mismos somos culpables de su fallecimiento.
  • Negación.
    Especialmente si la pérdida ha sido inesperada, suele provocar un shock psíquico, siendo la reacción habitual la negación por lo que ha sucedido. Sin embargo, lo normal es que este momento dure poco, y se pase finalmente a otra en la que se acepta la desaparición física de esa persona.
    En estos casos el fallecimiento de ese ser querido suele superarse con un menor dolor, porque la persona acepta que el ser querido no se encuentra físicamente cerca de nosotros, pero sí está en nuestro interior.
  • Identificación.
    Durante el duelo también puede producirse una fase de identificación con la propia persona perdida, que en realidad implica una cierta negación de su desaparición.
    Se enlaza en estos casos la tristeza con la propia depresión que nos ha causado su ausencia, y se sienten deseos de estar cerca de esa persona y también de morirnos.
  • Aceptación.
    Es el momento en el que se acepta el fallecimiento de la persona querida, y es precisamente el proceso o duelo habitual, en cuyas primeras etapas toda la energía psíquica se dirige a la evocación continua del ser querido, pero con el paso del tiempo, se pasa a una fase en la que se puede dedicar una pequeña cantidad de energía a otras cosas, sobretodo porque se piensa una cuestión aún más importante. hay que seguir viviendo.

Más información | Asociación de Ayuda Mutua Ante el Duelo

6 comentarios a este artículo

Hacer un comentario

PSICOLOGÍA

0 3187

Cuánto cuesta la consulta de un psicólogo

Cada vez es más habitual dejar a un lado la relación errónea que desde hace años se ha creado entre acudir a un...