Ejercicios para el estrés

ejercicios-estres Sabemos que, a día de hoy, es en cierto sentido habitual escuchar frases recurrentes como que estamos muy estresados, o que el tiempo no nos da para más y simple y llanamente sentimos muchísimo estrés.

En este sentido, igualmente conocemos que el estrés es una reacción fisiológica en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa con un objetivo claro: afrontar una situación que se percibe como amenazante, o bien de demanda más o menos incrementada.

El problema en la actualidad es que, en la mayoría de las ocasiones, y debido fundamentalmente por los hábitos de vida que llevamos y como es nuestra propia sociedad en sí, cualquier problema suele ser visto como amenazante aunque en realidad no lo sea.

Por ello, y al igual que existen una serie muy interesante de ejercicios para la ansiedad, también nos podemos encontrar con ejercicios para el estrés sumamente útiles y adecuados para cuando comencemos a sentir que el estrés nos domina.

Ejercicios para el estrés

  • Elige siempre un lugar adecuado, en el que podrás relajarte y estar tranquilo/a.
  • En caso de que la relajación la vayas a realizar en tu casa y tengas a más familiares alrededor, diles que no deseas ser molestado/a durante un tiempo determinado. Desconecta el teléfono de casa y el teléfono móvil, y haz lo necesario para que nada interrumpa el tiempo que vas a dedicar a la relajación.
  • Opta por ropa cómoda, evitando aquellas prendas que puedan incomodarte.
  • Nunca hagas relajación después de comer, sobretodo después de una comida copiosa. Puedes quedarte dormido/a.
  • Una vez sigas estos pasos, te proponemos un ejercicio para el estrés sumamente fácil y sencillo de realizar. Te lo explicamos a continuación:

1) Túmbate sobre una superficie rígida. Eso sí, debes sentirte cómodo/a.

2) Coloca el cuerpo boca arriba. Lo ideal es que coloques las piernas ligeramente entreabiertas, extendiendo los brazos a lo largo del cuerpo.

3) Ahora cierra los ojos y no te muevas, quedándote totalmente inmóvil.

4) En este momento comienza plenamente la propia relajación en sí. Para ello, fíjate en cada uno de tus músculos, concentrando de forma sucesiva tu atención en cada uno de los músculos de tu cuerpo. Trata de relajarte todo cuanto puedas, alejándote de la tensión que hayas acumulado no sólo en los propios músculos, sino mentalmente. Haz lo mismo con tus brazos y piernas.

5) Una vez que los músculos estén en calma, trata de relajar la mente. Una buena técnica consiste en visualizar aquellas imágenes que te gusten y te produzcan placer.

6) Piensa, por ejemplo, que estás bañándote en un mar cristalino en el que flotas. Las olas pueden ser esos problemas que te estresan. Y observa cómo se difuminan poco a poco hasta que desaparecen.

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