14 Mar, 2009
El lenguaje corporal en el amor
Escrito por Yolanda en Comunicación | Curiosidades | Naturpsico | Pareja | Trucos | psicología | relaciones

Ya desde bebés usamos el lenguaje corporal al no disponer del don de la palabra. A través del llanto, la agitación de brazos y piernas, la sonrisa, la risa y el contacto corporal, los niños pequeños manifiestan sus deseos y malestares.
A medida que vamos creciendo la comunicación se va haciendo más compleja, pero se mantiene una fuerte dependencia entre el lenguaje corporal y el hablado. Por eso es tan importante ver a la persona con quien hablamos, y no nos gusta abordar ciertos temas por teléfono.
También por eso sabemos en seguida si una persona nos cae bien o mal más allá de lo que nos diga. Conocer lo que expresa el lenguaje corporal ayuda a comprender más sobre uno mismo, a mejorar las relaciones con los demás y a saber qué tipo de persona se tiene delante.
En el amor el lenguaje corporal es sumamente importante, buscamos observar y descifrar lo que siente el otro, quisieramos tener un manual para captar siempre cada gesto. Ciertos gestos pueden dar indicios de que un hombre está interesado en una mujer: puede que se frote el mentón, o que saque pechera, que se ajuste la corbata, estire el cuello o realice otros movimientos de autocontacto o acicalamiento que difunden sus nervios y mantienen el cuerpo en acción.
Lo que hacen los animales muchas veces se asemeja al comportamiento humano, hay patrones que hermanan a personas con mamíferos, insectos e incluso peces a la hora de seducir a sus parejas. Los sapos, las víboras y los bacalaos se hinchan; los gatos se erizan, y los gorilas se golpean el pecho. Los hombres no son tan llamativos, por suerte .
Para las mujeres parecería ser que el ritual es otro, sonreímos y levantamos las cejas con una sacudida súbita, mientras abrimos bien los ojos para observar a nuestro admirador. Luego bajamos los párpados, ladeamos y bajamos la cabeza y miramos hacia otro lado. Con frecuencia también nos cubrimos el rostro con las manos, riendo nerviosamente.
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