Los sentimientos son como el vapor que se acumula en el interior de una olla: si se guardan dentro y se permite que acumulen intensidad, pueden acabar haciendo saltar la “tapadera” humana que los reprime, lo mismo que el vapor puede hacer saltar por los aires la tapadera de la olla.

Sentimientos

Cuando enterramos nuestras emociones, no han muerto, sino que siguen vivas en nuestro inconsciente y en nuestras vísceras, lastimándonos y afligiéndonos. El explicitar nuestros verdaderos sentimientos no sólo favorece mucho más una auténtica relación, sino que además es esencial para nuestra integridad física y para nuestra salud.

La razón más frecuente por la que no explicitamos nuestras emociones es porque no queremos reconocerlas, por la razón que sea. Tememos que los demás puedan no pensar bien de nosotros, o incluso rechazarnos, o castigarnos de alguna manera por nuestra franqueza emocional.

Quien no construya una relación sobre la transparencia y la sinceridad construye sobre arena, y semejante relación jamás podrá superar la prueba del tiempo; y ninguna de la partes obtendrá de dicha relación ningún beneficio que valga la pena.

La no-represión de nuestras emociones significa que debemos experimentar, reconocer y aceptar plenamente nuestras  emociones, lo cual no implica en modo alguno que debamos siempre obrar de acuerdo con ellas. Sería trágico y demostraría la más absoluta inmadurez el que una persona permitiera que sus sentimientos o emociones rigieran su vida. Una cosa es que yo sienta y reconozca que estoy enfadado, y otra cosa es que te aplaste la nariz de un puñetazo.

 Imagen: Flickr-Autor: Edwardolive

 

 

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