La llegada de un hermano: como afrontarlo

La llegada de un miembro de la familia, como en el caso de la llegada de un hijo es un acontecimiento único en la familia, los sentimientos de amor, entusiasmo y felicidad son los protagonistas durante los primeros días hasta que poco a poco se va cobrando la normalidad y se vuelva a sentir la rutina de cada día.

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Los primeros momentos en los que se trae un hijo al mundo, son muy especiales y únicos, sobretodo porque los sentimientos del principio son indescriptibles y tan grandes que no se puede explicar con palabras.

En las familias donde ya se goza de la alegría de un hijo rondando por la casa, es donde mas precavidos se ha de ser, pues para el niño supondrá ocupar el segundo puesto en la lista de atenciones y reclamos y se verá postergado a un segundo plano.

Para evitar que el niño se sienta abatido y empiece a manifestar conductas rebeldes y frecuentes llamadas de atención es imprenscindible atenderlo con la mayor delicadez y atención, haciendo entender que no se sentirá solo en ningun momento y que tiene el apoyo de sus padres.

También es verdad que según la edad del niño, se producirán esos normales ataques de celos que suelen manifestar la mayoria de los niños cuando aparece un hermano en casa.

Los niños que manifiestan celos hacia los hermanos y comienzan a expresar una conducta desobediente, maleducado e incluso hiriente con sus propios padres, deben ser conducidos con la mayor de las atenciones, pues ellos al no tener conciencia de lo que si hacen esta mal o bien, los padres deben armarse de fuerza y comprensión para hacerle comprender al niño, que no ocupa un segundo puesto en el afecto y cariño dentro de la familia.

Los padres deben ser flexibles, hablar con el niño y entenderlo en sus rabietas pero sin llegar a consentirlo para que haga y sienta lo que quiera, es lo mas aconsejable pues evitarán que el niño cometa ciertos errores.

Deben incluir al niño en las tareas de atender a su otro hermano, bañarlo, asearlo, darle de comer.. que ayude en las tareas de la casa e incluso que juegue con su hermano con la supervisión de los padres, le hará sentir seguro y puede adoptar hasta una actitud de protector con su hermano que será muy beneficiosa para el crecimiento de su desarrollo intelectual.

Lo menos aconsejable y por supuesto una actitud equívoca, es dejar el niño solo, consentirle cada cosa que quiera hacer y su comportamiento, para que no estorbe sobre la atención del otro hijo.

Con eso solo se conseguirá que el niño se aleje sentimentalmente de los padres y desarrollará una independencia demasiado rápida para su edad.

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