La obsesión por conseguir el embarazo

Después de meses de intento, el deseo de conseguir el embarazo puede convertirse en una obsesión para muchas parejas. Pero, ¿por qué puede influir a negativo a la hora de conseguir la concepción?

obsesión por quedarse embarazadaSon muchas las mujeres que, llegado un determinado momento o etapa de su vida, se plantean la posibilidad de ser madres por primera vez, más aún cuando tienen una pareja estable o porque simplemente sienten la necesidad de ser madres solteras.

De hecho suele aumentar el porcentaje de mujeres que desean ser madres por vez primera cuando alguna pareja familiar o amiga van a ser padres, ya que tienden a verlo realmente cerca, y ven que efectivamente es posible. Sólo se necesita dar el paso y tener ganas de afrontar un nuevo camino, dando vida a una nueva persona.

Pero lo que por momentos puede convertirse en una decisión completamente natural e importante, puede llegar a convertirse en una auténtica obsesión, especialmente cuando la concepción no llega. Es lo que muchos expertos denominan obsesión por conseguir el embarazo.

¿Por qué las parejas pueden llegar a obsesionarse por conseguir el embarazo?

Llevados por algún ejemplo cercano de alguna pareja familiar o amiga que consiguió el embarazo apenas uno o dos meses después de proponérselo, cuando la concepción tarda en llegar es muy habitual que la pareja tienda a preocuparse.

Lo cierto es que en estos casos las comparaciones no deben ni pueden ser la regla; es decir, aunque un familiar cercano consiguiera el embarazo en poquísimo tiempo, esto no significa que efectivamente a todas las parejas les ocurra lo mismo. ¿Por qué? Fundamentalmente porque cada cuerpo es único, de manera que si a una pareja sana y sin problemas de fertilidad conseguir el embarazo puede llevarles de 1 a 6 meses, en otra pareja igualmente sana la concepción puede producirse en 1 o 2 meses.

Para darnos cuenta de ello, podemos prestar atención a las estadísticas:

  • Un 30% de las parejas se quedan embarazadas en el primer ciclo.
  • Un 59% se quedan embarazadas en 3 ciclos.
  • Un 80% se quedan embarazadas en 6 ciclos.
  • Un 85% se quedan embarazadas en 12 ciclos.
  • Un 91% se quedan embarazadas en 36 ciclos (3 años)
  • Entre un 93 y un 95% se quedan embarazadas en 48 ciclos (4 años)

Es decir, cerca de un 90% de las parejas sanas consiguen el embarazo después de 10 a 12 meses. Si a esto le sumamos que cada vez que se mantienen relaciones sin protección, incluso en el periodo más fértil de la mujer (el momento en el que ovula), las probabilidades de concebir son de sólo un 25%, es fundamental tratar de mantener la calma, ya que el estrés y la ansiedad añadidas sí que son contraproducentes a la hora de conseguir el embarazo.

¿La obsesión por quedar embarazada puede dificultar el embarazo?

Muchos especialistas coinciden en señalar que el estrés y la ansiedad son dos enemigos de las parejas que desean quedarse embarazadas, y sin embargo no lo consiguen.

De hecho, el estrés que se genera precisamente por no conseguir un embarazo rápidamente puede ser el factor que en realidad esté impidiendo la concepción, ya que tiende a modificar la química interna del organismo y llega a alterar el buen funcionamiento hormonal, causando menstruaciones irregulares o que la mujer produzca óvulos inmaduros incapaces de implantarse aún cuando la concepción se haya producido.

En este sentido debemos tener en cuenta que las menstruaciones irregulares dificultan la concepción, pues la mujer no puede ser capaz de predecir cuándo ovulará para así aumentar las posibilidades de concepción. Para estos casos, los denominados como test de ovulación pueden ser de gran ayuda.

Pero la obsesión no sólo perjudica a la mujer que quiera quedarse embarazada. En el hombre también tiene sus consecuencias negativas: la calidad del semen se ve reducida y alterada, causando una disminución en la producción de espermatozoides.

Por tanto, aquellas parejas que deseen quedarse embarazadas deberían tratar de mantener la calma, y sobretodo no llevar ese deseo a una obsesión que no solo influye negativamente en que la concepción no se produzca, sino que puede perjudicar a la propia relación.

Sólo cuando hayan transcurrido 12 meses desde el primer intento (6 meses en el caso de mujeres mayores de 30 años) sí es aconsejable acudir a un especialista en fertilidad, para diagnosticar si existe algún problema médico subyacente, indagar en sus causas y aportar posibles soluciones.

Tampoco podemos olvidarnos que seguir un estilo de vida saludable, practicando ejercicio físico de manera regular, mantener un peso saludable y evitar hábitos como el alcohol y el tabaco influyen de manera positiva. Y sobretodo, tratar de mantener relaciones con amor, sin que éstas se conviertan en un mero instrumento evolutivo.

Imagen | Ernesto Andrade

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