Mitomanía: síntomas, causas y tratamiento

Cuando la mentira se vuelve compulsiva

La mitomanía es un trastorno que lleva a la persona a mentir compulsivamente. Descubre sus síntomas, causas y tratamiento.

mitomaniaAunque probablemente su nombre médico o clínico tienda a no sonarte tanto, probablemente sí sepas a qué trastorno u obsesión nos estaríamos refiriendo cuando te hablamos que tiene especial relación con el hábito de mentir habitualmente.

Fue la Psiquiatría quien aportó el nombre de mitomanía, consistiendo en el hábito de mentir de forma constante. Es decir, la mitomanía es una tendencia del carácter que lleva a la persona que lo sufre a mentir constantemente, creando fábulas inventadas (y creérselas), y a la simulación.

Tipos de mitomanía

Desde un tipo de vista médico, podemos diferenciar dos tipos de mitomanía:

  • Mitomanía vanidosa: caracterizada por mentiras que tienden a exagerar las virtudes o hechos de la persona en cuestión, como por ejemplo actos de adoración, éxitos amorosos e íntimos, proezas casi atléticas…
  • Mitomanía perversa: agresividad y necesidad de dañar a otra persona, mediante falsas acusaciones, difamaciones, denuncias… e incluso cartas anónimas.

Síntomas de la mitomanía

Evidentemente, uno de los síntomas principales de la persona mitómana es la tendencia a mentir constantemente, a inventarse “historias” y hechos que no han ocurrido, o que sí han sucedido pero tiende a magnificarlos en beneficio propio.

Puede simular incluso enfermedades físicas o mentales con el objetivo de ser el centro de atención y hacer más grandes sus mentiras.

Debemos tener en cuenta que, en un primer momento, la mentira o simulación comienzan como un hecho total y absolutamente consciente por parte de la persona mitómana. Sin embargo, con el paso del tiempo, éste tiende a creerse sus propias mentiras.

¿Cuáles son sus causas?

  • Baja autoestima: sobretodo personas que no aceptan cómo son, tienden a crear una realidad paralela, mucho más satisfactoria.
  • Insatisfacción: personas que necesitan admiración, afecto y mucho amor.
  • Conductas ambivalentes: se crea una conducta que en realidad no es real, no correspondiéndose con la vida de la propia persona. Por ejemplo, personas que simulan una posición social que no tienen.
  • Debilidad: muy relacionado con la baja o falta de autoestima, suelen ser personas que no se aceptan.

Tratamiento de la mitomanía

El psicólogo o psiquiatra evaluará a la persona con el objetivo de averiguar qué tipo de mitomanía padece. Dado que el paciente puede no ser consciente de su estado o incluso engañar al especialista, la ayuda familiar suele ayudar mucho, sobretodo a la hora de crear una historia clínica.

No obstante, para que el psiquiatra o psicólogo sean de utilidad es fundamental que la persona mitómana sea consciente, y tenga voluntad de resolver aquellos conflictos interiores que le hayan llevado a ese estado.

Imagen | Nathan O’Nions

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