Superar el síndrome del nido vacío
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Hace algún tiempo nos ocupamos sobre un término médico ciertamente estricto, pero que venía a consistir en una expresión adecada para englobar aquellos sentimientos de pérdida y de tristeza que suelen sentir los padres en el momento de emancipación de los hijos.

Se llama el síndrome del nido vacío, y conocimos que, en la mayoría de los ocasiones, cuando los hijos se van de casa, los padres tienden a sentirse vacíos, ya que se encuentran solos y no saben incluso qué hacer en su propia casa.
Esta ausencia representa una serie de cambios que deben aceptarse en primer lugar, y en segundo término esta sensación de soledad y de vacío deberá ser superada poco a poco, con el paso del tiempo.
Pero, ¿cómo solucionar y superar el síndrome del nido vacío? ¿Cómo aceptar que nuestro hijo se ha independizado y se ha marchado de nuestra casa? Te ayudamos a descubrir cómo.
Superar el síndrome del nido vacío
Para tratar de superar esa sentimiento de ausencia, de soledad y de vacío, puede ser de gran ayuda tratar de afrontar esa ausencia de una manera positiva, ya que, por ejemplo, podemos pensar que nuestro hijo/a se ha hecho mayor, y ha tenido la valentía suficiente como para tomar la decisión de irse de casa.
Además, también es una buena idea pensar que a partir de esos momentos podremos disfrutar de un mayor tiempo libre, realizando actividades que nos gusten pero que ante todo nos distraigan.
Esto también nos brinda la posibilidad de hacer planes nuevos, realizar actividades que en un momento dado pudimos dejar a un lado, o incluso planificar un buen viaje con nuestra pareja.
Compartir abiertamente los sentimientos ayuda a reforzar los lazos de la propia pareja en sí, y a superar ese sentimiendo de vacío y de soledad.
Retomar la vida de pareja es vital a la hora de solucionar el síndrome del nido vacío
La mejor forma de superar este síndrome es la de retomar la vida de pareja, dado que esa soledad que se puede sentir, permite una potenciación del diálogo y la intimidad que, en algún instante, quizá se pudo perder cuando nuestro hijo/a aún vivía en casa.
Se pueden retomar proyectos que quedaron pendientes y que nos ilusionaban, e incluso aprovechar cada momento disfrutando de todas las cosas “nuevas” que podemos comenzar a hacer.
Información sobre el artículo
Escrito por Christian Pérez
Publicado el día 13 abr, 2009
Fecha de última revisión 13 abr, 2009
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