Tener un hijo adolescente puede no resultar fácil, ya que muchas veces la adolescencia (y todo lo derivado de ella) puede tornar las relaciones entre padres y adolescentes como muy difíciles.

Tener un hijo adolescente

La adolescencia fundamentalmente se caracteriza por ser un periodo de aprendizaje, de crecimiento, de desarrollo, pero también por ser un periodo –a veces- convulso, en el que el adolescente se enfrenta a nuevos retos y a momentos que, dependiendo de algunas cuestiones, pueden resultar sumamente difíciles.

La adolescencia es un momento en el que el joven comienza a desarrollarse tanto física como psicológicamente, y en ese desarrollo psíquico, intervienen muchos factores relacionados con el ambiente, con la sociedad, y con el marco social y de amistades en el que el adolescente se desenvuelve diariamente.

Es cierto que muchos padres temen la llegada a la adolescencia de sus hijos, ya que tienen miedo a que éste se descontrole y a que aparezcan situaciones conflictivas y violentas que perturben las relaciones mutuas existentes hasta esos momentos.

Tener un hijo adolescente no es fácil, aunque tampoco es difícil, ya que todo depende de cómo sus padres se relacionen con él, la libertad que hasta cierto punto puedan darle, la comunicación existente entre ellos, y sobretodo el nivel comunicativo que se pueda dar.

A veces, en estas épocas, los padres pecan de ser demasiados restrictivos, olvidándose de que ellos también fueron en su momento adolescentes, y, sobretodo, olvidándose de las propias necesidades que, como nuevo sujeto individual y en desarrollo, puede tener el hijo.

Más información | Cómo fomentar la empatía en nuestros hijos: inteligencia emocional / Adolescentes

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